Rafael Nadal no olvidará jamás el Masters 1000 de Toronto que disputó hace unas semanas, y no precisamente por sus resultados sobre las pistas canadienses, sino más bien por lo que en ellas se dejó.
Al balear le fue sustraído un reloj valorado en 300.000 euros, fruto de un contrato con la marca Richard Mille, del que únicamente se fabricaron 50 modelos en todo el mundo, lo que da muestra de su exclusividad.
El RM 027 Tourbillon fue la perla que lució Nadal, entre otras ocasiones, en la final de Wimbledon cuando alzó el trofeo que le acreditaba como campeón.
Está fabricado a base de titanio y Lital, y una aleación con un alto contenido de litio que combina aluminio, cobre, magnesio y circonio, dando como resultado una pieza que tiene un peso motor de 3,83gr.
