28 enero, 2014
Escrito por Ana Bort

Chicote volvió anoche a La Sexta para protagonizar una nueva temporada, la tercera, de ‘Pesadilla en la cocina’. Y es que todavía quedan muchos restaurantes en España que necesitan de la ayuda y la mano diestra de este excéntrico cocinero.

Una de las paradas de Chicote en el programa emitido ayer fue ‘La taberna de la Concha’, un restaurante situado en la emblemática aldea de El Rocío, en Huelva.

Allí conocerá a Antonio, el propietario, un hombre con carácter explosivo y no mejor cocina que lleva el local con la ayuda de su marido (en la cocina) y sus padres, que le han prestado ayuda económica con los otros tres negocios que ha montado (y destrozado).

Aunque Antonio cree que el problema es que su personal no le respeta, solo le basta un rato a Chicote para ver que es su carácter el que impide que la gente trabaje con armonía y ganas de sacar cada día adelante.

Cuando Chicote prueba por primera vez la cocina del restaurante tarda muy poco en entrar a las dependencias del local para ver qué es lo que ocurre y por qué no está bueno. Antonio estalla y no atiende a razones.

Cuando llega un grupo de dieciséis personas con prisa para comer se produce otro momento de tensión evidente. Antonio no quiere aceptar órdenes ni consejos sobre cómo cocinar, aliñar y montar los platos. Por eso monta en cólera, sale dando gritos por el restaurante y se sube a su casa, sita en el primer piso.

Las cosas no mejoran cuando una comensal se atraganta con un pelo en una ensalada. Chicote descubre que hay bichos por todas partes pero Antonio contesta que como están en el campo.

De hecho, cuando Antonio se pone nervioso acude a la ermita de la Virgen, que está enfrente, a buscar consuelo. Aunque esté a mitad servicio.

El cambio de imagen del restaurante disgusta a Antonio y no lo acepta, tampoco la nueva carta.

La segunda parada de Chicote fue ‘Las noches de Moscú‘ y se siente obligado a entrar a la cocina por la horrible comida. Su primera sorpresa es que no hay filtros en la cocina. Y además no hay líder. Su propietaria se enfrenta con los cocineros porque se quejan de que no tienen productos frescos.

El cocinero alucina con las esperas que los clientes tienen que sufrir teniendo a siete personas dentro de la cocina. Los dueños les amenizan la espera sacando vodka.

Pero no solo beben los clientes sino también Nourdinne, marido de la dueña, que se muestra borracho ante los clientes y se debe salir a la calle a fumar un cigarro.

Solo la ayuda de Chicote puede llevar a buen término lo que ocurre tanto en ‘La taberna de la Concha’ como en ‘Las noches de Moscú’. Si quieren ver los dos episodios emitidos ayer pueden hacerlo en la página de La Sexta o a través de este link (volver a ver ‘La taberna de la Concha‘ o ‘Las noches de Moscú‘).

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