Los jugadores de España se montaron un improvisado botellón en el vestuario del Soccer City nada más recibir el trofeo que les acreditaba como Campeones del Mundo.
La reina de la fiesta fueron los tercios de Budweiser que los jugadores degustaron con ansia, cuyas botellas poblaron el vestuario una vez que la fiesta se trasladó al restaurante y al hotel.
Puyol y Cesc se permitieron el lujo de tomarse tranquilamente unas cervezas en el banquillo en el que instantes antes habían derrochados nervios y lágrimas.
Otros como Capdevila se pusieron un cubo en la cabeza y tercio en mano saludaron al país desde el micrófono más atractivo de la televisión desplazada a Sudáfrica, el de Sara Carbonero.
Sin duda, una celebración a la altura del triunfo. ¡Que siga la fiesta!
