16 abril, 2014
Escrito por Carlos Martínez

La primera parte de la final de la Copa del Rey tuvo su guion esperado. Los nervios típicos de una final hicieron mella tanto en el Barcelona como en el Real Madrid, pero los de Carlo Ancelotti habían salido con más ganas. En el minuto 5, Gareth Bale ya le ganó la espalda a Dani Alves y cruzó un disparo que salió lejos de la portería. No era mucho peligro, pero el Real Madrid había encontrado el camino. Un minuto después, Bale volvió a llevar la ofensiva a la portería de Pinto, pero su disparo salió lejos una vez más. Y a la tercera, la vencida.

Dani Alves, errático en la primera parte, perdió un balón en zona prohibida, la zona de tres cuartos. Isco montó una contra letal que pasó por Bale, Benzema y acabó en Ángel Di María. El argentino avanzó metros y soltó un disparo que Pinto quiso despejar con la mano blanda y el balón terminó colándose en la portería culé. Una contra de libro daba la ventaja al Real Madrid en el minuto 10.

El gol, casi sin quererlo, modificó el rumbo del partido. El Barcelona comenzó a entrar en juego, dominando la posesión y encerrando al Real Madrid. El equipo de Ancelotti se sentía a gusto buscando la contra, pero también estaba cómodo atrás ya que el Barça no creaba peligro alguno. Apenas un remate de cabeza de Jordi Alba que Iker Casillas detuvo sin problemas en el minuto 22. El conjunto culé iba mejorando, pero se atisbaba la posibilidad del empate. Todo lo contrario.

El Real Madrid pudo sentenciar en varias llegadas, todas por la izquierda. De nuevo Gareth Bale le ganó la espalda a Dani Alves, apuró la línea de fondo y puso el balón atrás para Isco, pero el malagueño se topó con la ayuda de Busquets. Cuando el equipo blanco salía a la contra, el Barcelona rezaba. La segunda línea defensiva del Barça brillaba por su ausencia y el Real Madrid podía sentenciar, pero empezaba a perdonar. Así, casi sin más historia, el partido se fue al descanso.

La segunda parte empezó como la primera, con el Real Madrid buscando el segundo gol. Gareth Bale se hizo con el balón, ganó metros con un regate espectacular y soltó un latigazo con su pierna izquierda que salió lamiendo el poste de la meta de Pinto. El Real Madrid estaba disfrutando de la final sabiendo que el Barça no creaba peligro. Diez minutos después de la reanudación, de nuevo Bale pudo poner el segundo, pero su disparo salió una vez más cerca del larguero. El Barça, hundido.

Con el paso de los minutos, el Barcelona se dejó llevar y el Real Madrid continuó buscando el segundo, pero no estaba fino de cara a gol. Para reactivar a sus hombres, el Tata Martino dio entrada a Pedro en lugar de Cesc Fàbregas. Pero no era el día del Barcelona. Ni la semana. Ni el mes. Ni la temporada. Y en el minuto 65, otra más para el Real Madrid. Karim Benzema lo intentó dentro del área con un disparo que esta vez sí despejó Pinto a córner.

El Real Madrid estaba perdonando y, como siempre desde que los ingleses inventaron este deporte, quien perdona lo paga. Solo tres minutos después de la ocasión de Benzema, el Barcelona encontró su premio en la cabeza de Marc Bartra. El canterano, que fue duda hasta última hora, remató de cabeza un centro medido de Xavi Hernández. El cabezazo fue tan ajustado que acabó besando el palo antes de superar la red de Iker Casillas.

Con 20 minutos por jugar, el Real Madrid se rompió y el Barcelona, desde la entrada de Pedro, estaba más fresco. Pero el cansancio empezó a hacer mella en ambos equipos. Cualquier llegada era peligrosa. Y una vez más, el Real Madrid tuvo la más clara. Luka Modric soltó un disparo que acabó golpeando en el palo cuando se alcanzaban los últimos diez minutos de partido. El partido se iba a decidir en una acción aislada y allí apareció Gareth Bale.

El jugador galés, que había tenido dos ocasiones de gol claras en el segundo acto, tuvo su premio merecido. Bale se tiro el balón largo con una galopada espectacular. Superó a Bartra por velocidad y se topó con Pinto. Y, con una frialdad increíble, definió cual delantero centro puro para poner el 2-1 en el marcador y darle la Copa del Rey al Real Madrid. Era el minuto 84 y todo parecía decidido.

Neymar tuvo la oportunidad de empatar. El brasileño recibió dentro del área, controló y superó a Iker Casillas, pero el balón se topó con el palo. Tanta suerte tuvo Iker Casillas en la jugada que fue a tocar el palo cuando se hizo con el cuero. Fue la última oportunidad del Barcelona, que hincó la rodilla tras ver como el cuero se chocaba con la madera.

Con el Barça desolado y el Real Madrid disfrutando sobre Mestalla, el partido tocó a su fin. La Copa del Rey es del Real Madrid.

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