La subida del Balés ha puesto el Tour de Francia patas arriba y con polémica de por medio. El hasta ahora líder, Andy Schleck, atacó con el desarrollo equivocado y provocó que se le saliera la cadena en plena ascensión, por lo que Contador y el resto de aspirantes a la general tiraron con fuerza para meter tiempo al luxemburgués. Y lo consiguieron.
¿Debieron esperar? Desde luego, Contador es un ciclista que tiene el juego limpio por bandera, como ya demostró en la primera semana del Tour cuando mandó parar al pelotón para esperar a los Schleck, que habían sufrido una caída.
Sin embargo, en esta ocasión tratándose de una avería, Contador entendió que debía atacar y así lo hizo, sacando 39 segundos a Schleck y arrebatándole por ocho el maillot amarillo.
El de Pinto ya es líder de la carrera, pese a que se disculpó por haber atacado: “Tal vez me he equivocado, lo siento”, decía un contrariado Contador. La etapa fue para Voeckler, ajeno a todo lo que pasaba por detrás.
A Schleck le quedan las balas del Tourmalet, especialmente la del jueves, etapa reina del Tour de Francia, que se disputa termina en alto en el mítico puerto de los Pirineos.
